La conflictividad por los territorios y los recursos naturales constituyen formas de cohesión, de modelos de auto-organización, de ruptura de las estructuras que jerarquizan, renueva las formas de luchas y complejiza reivindicaciones de las comunidades

La conflictividad ambiental es una manifestación compleja que posee impactos sociales, ambientales, culturales, económicos y políticos. Por tanto, merece ser abordada de forma tal que permita visibilizar a un conjunto de fenómenos que, cada vez con mayor medida, ponen en tela de juicio la relación sociedad-naturaleza. Esta dualidad será abordada en este artículo desde las variables: espacio, territorio y racionalidad económica

El espacio es una construcción social que devela el desarrollo histórico de las fuerzas productivas (naturaleza –fuerza de trabajo). Desde esta perspectiva, el espacio no es pasivo. Por el contrario, expresa dinamismo, contradicciones; valoriza, margina, organiza a la naturaleza y a la sociedad; es decir, evidencia una relación dialéctica entre la naturaleza, la sociedad y el espacio. Relación que permite que la naturaleza no solo genere las condiciones naturales para la vida de las diferentes especies, sino que también, la cosifica, la piensa como objeto para la acumulación. Esta cosificación se expresa a través de la subordinación de la naturaleza, pero también a través del antagonismo producido por el control del espacio y sus recursos. 

REFLEXIÓN SOBRE EL ESPACIO

Por otro lado, consideramos el espacio como un escenario en constante disputa por el control de la historicidad de los actores en interacción constante en el mundo de la vida, es decir, por la identidad que está directamente relacionada con las representaciones del mundo de la vida: ‘la lucha por los espacios es una re–interpretación del espacio y su significado para los actores locales' (Oslender; 2002, 6).

Desde esta perspectiva, podemos observar cómo el capitalismo, a través de la representación del espacio, crea fronteras políticas institucionales (global, nacional, local) para controlar los territorios; para decidir dónde se establecen las reservas naturales; para definir cómo, cuándo y de dónde se extraen los minerales. También define qué es biodiversidad y cómo se utiliza la fuerza de trabajo local con el objetivo de acumular capital. Es decir, el capital se apropia de la naturaleza y la trasforma en recurso mediante la representación y segmentación del espacio.

ESPACIO Y TRANSITISMO

Entendemos como transitismo la dinámica producida por el sistema capitalista, la cual genera una formación social histórica para el Istmo de Panamá. Según Omar Jaén Suárez ‘…en Panamá se manifiesta de manera original en relación con el resto de América Latina, de acuerdo con la función también singular de nuestro Istmo a lo largo de la historia' (Jaén Suárez, 1998, 403). Desde esta mirada Jaén Suárez resalta el dominio del transitismo en la configuración del espacio panameño. Así, el rol protagónico del transitismo en la configuración del espacio en Panamá influye en la jerarquización del territorio nacional. Esta configuración territorial cambia de acuerdo a las coyunturas del mercado y le impone valor al espacio, haciendo que ciertos territorios se incluyan en el desarrollo nacional, y en contrario sentido, excluyendo a otros del mismo desarrollo. Lo anterior también hace generar conflicto ente la burguesía ligada al transitismo y la burguesía agraria pero también produce antagonismo entre la burguesía y las clases dominadas por el control del espacio y los recursos naturales. 

Para el mismo autor ‘…los burgueses de Panamá no se contentan sólo con monopolizar las actividades vinculadas a las funciones del paso intermarino. Sus intereses desbordan la ciudad propiamente dicha y la ruta transístmica para extenderse a las sabanas circundantes, a las montañas próximas y a las islas del golfo de Panamá'. (Suárez, 1998, 236).

Por otro lado, O'Connor plantea que no solo el mercado le genera valor a la naturaleza: las luchas de clases, las luchas feministas y las luchas ambientales relacionadas al uso que se le asigne a la naturaleza también le otorgan valor.

Esta delimitación del espacio por el mercado y los grupos dominantes, tiene como contra corriente los llamados ‘espacios de representación' 1. Los espacios de representación son el escenario de desobediencia y resistencia a la homogenización capitalista donde se busca que prevalezca la historicidad local o el mundo de la vida. En contrasentido, los espacios de representación también son la defensa de la representación del espacio institucionalizado desde las relaciones económicas, sociales y políticas locales. En esta dualidad se expresa la lucha por la dominación de las relaciones comunales frente al mercado.

REFLEXIONES FINALES

Desde la perspectiva expuesta anteriormente, a partir del concepto de glocalidad, 2 de Arturo Escobar se permite visualizar lo local como foco de resistencia y como espacio de construcción de una nueva propuesta frente a la globalización, es decir, se erige al territorio como espacio de unificación de las comunidades. 3 La lucha por el territorio es, ante todo, una lucha cultural por la autonomía y la autodeterminación. También es ‘…el refuerzo y la transformación de los sistemas de producción tradicionales y de las economías locales' (Escobar; 2010,116).

La lucha por el territorio frente al modo de producción capitalista es la construcción de un poder político colectivo que permite a los grupos étnicos y campesinos mantener sus formas de producción sensata, amigable con la naturaleza, donde prevalezca la sostenibilidad de los recursos en relación con la satisfacción de la comunidad, no así la racionalidad del mercado. También la conflictividad por los territorios y los recursos naturales constituyen formas de cohesión, de modelos de auto-organización, de ruptura de las estructuras que jerarquizan, renueva las formas de luchas y complejiza reivindicaciones de las comunidades.

1. Ver Henri Lefebvre; La reproducción del espacio, ed. Capitán Swing, 2013

2. Glocalidad significa que todo es local y global, con certeza, pero no global y local en el mismo sentido (Escobar; 2010, 115).

3. El territo­rio se considera en términos de articulaciones entre patrones de po­blamiento, usos del espacio y los recursos y prácticas simbólicas (Escobar; 2010, 114).

El autor es sociólogo

Fuente: laestrella.com.pa

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