Colorido, gracia, sensualidad y magia sobresalen como los principales atributos de la cultura congo en Panamá, mezcla de sonidos dominados por tambores, cantos, bailes y rituales, declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

La noticia llena de júbilo a todos los panameños, en especial a los habitantes de la caribeña provincia de Colón, donde las ancestrales tradiciones de sus antepasados negros forman parte de la cotidianidad, al igual que en Chilibre, Chepo, la barriada capitalina de Curundú y Bocas del Toro.

La corte regida por una reina, junto a su rey, hijos y miembros del palenque destacan entre los elementos más representativos de esta expresión cultural, traída por los negros de Angola, Congo y Camerún durante la colonización española.

Cada año casi una veintena de personajes bailan en las calles colonenses desde el Día de San Sebastián (20 de enero) hasta el Miércoles de Ceniza, aunque también el diablo, el arcángel, el cazador, el esclavo, el filibustero y el sacerdote, acompañan otras fiestas religiosas.

Movimientos sensuales y fuertes, marcados por los pies descalzos sobre la tierra, caracterizan los bailes de las mujeres, quienes utilizan una pollera de dos piezas: camisa con arandela y un faldón confeccionado con retazos de tela, además de adornar su cabeza con coloridas flores.

Los hombres, por su parte, usan la ropa al revés, como burla a sus amos, sombrero de estopa de coco adornado con plumas, conchas o cuencas, al tiempo que se pintan la cara con carbón.

Coloridos disfraces y tradicionales atuendos forman parte también de un drama en el que las bailarinas seducen a su pareja, él se acerca y ella lo empuja como deseándolo, de espaldas a la mirada del negro que arde y se estremece al compás de los tambores y de cantos al revés, donde mezclan el castellano, inglés, francés y portugués.

Durante siglos, esta especie de representación mímica y teatral sirvió para mostrar episodios históricos del comercio negro, la esclavitud y las rebeliones protagonizadas por los esclavos en la época de la conquista y del colonialismo.

Considerado el género y baile de tambor más antiguo del territorio, las expresiones congo son una muestra ferviente de las antiguas raíces africanas que sobrevivieron a muchas generaciones y que hoy la Unesco reconoce en su selecta lista del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad junto al sombrero pintao.

A estos se suman los fuertes de San Lorenzo y Portobelo, en el mar Caribe; el sitio arqueólogico de Panamá Viejo y el Casco Antiguo, ambos en la capital panameña; y los parques nacionales Coiba, Darién y La Amistad, este último compartido con la vecina Costa Rica.

Fuente: PanamáÓn

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