La Alcaldía de Panamá junto al apoyo de otras instituciones logra por primera vez realizar un registro en relación a la arborización de la ciudad. Durante cuatro años el equipo técnico detectó 117 especies. El libro Árboles y Palmas de la Ciudad recopila los resultados obtenidos

Lourdes García Armuelles Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Con el libro Árboles y Palmas de la Ciudad la Alcaldía de Panamá busca brindar conocimientos básicos sobre las distintas especies exóticas, frutales y nativas que existen dentro del país.

Este texto cuenta con 117 especies que se presentan de forma alfabética con sus respectivos nombres comunes y científicos. De este listado 96 son árboles y 21 palmas. Entre las que se puede encontrar está el Árbol Panamá, el Palo Santo y el Sauce Llorón.

Annio Arcia, director de Gestión Ambiental de la Alcaldía de Panamá, explica que toda la información recabada surgió de los datos obtenidos del Plan de Arborización de la ciudad, que por cuatro años estuvo ejecutando junto al apoyo de estudiantes y científicos de la Universidad de Panamá y de la Asociación Nacional de Técnicos Forestales. ‘De cuatro años dos fueron sobre indagación en el campo y dos de redacción y verificación de toda la información', dijo.

Con este primer plan piloto se seleccionaron a los corregimientos de Calidonia, Bella Vista, San Francisco, Santa Ana, El Chorillo, San Felipe y Bethania para realizar el monitoreo.

Según Arcia, la elección surgió porque estos lugares presentaban mayor movilidad de la población, desarrollaban actividades económicas, turísticas y también porque se realizaban proyectos de renovación urbana. 

El funcionario detalla que esta obra presenta una serie de contenidos que va dirigida no directamente al biólogo o paisajista, sino al público en general que busca conocer sobre este tema.

‘Con todo lo recabado se quería mostrar un libro que fuese fácil de entender. En las 248 páginas se aprecia fotos de cada árbol: su estado general, las flores, troncos, entre otros detalles', indica.

Un total de cincuenta estudiantes de la UP participaron dentro de este proyecto. Los profesores e investigadores Nayda Flores, Jorge Mendieta y María De Stapf son los autores de este aporte ambiental.

Etapa inicial

La primera incógnita del departamento, recalca Arcia, era saber cuántos arboles existían en la ciudad de Panamá.

‘En base a esto hicimos el inventario. Con lo recapitulado pudimos observar que los más comunes eran de índole pública, es decir, plazas y parques que tienen funciones específicas de brindar paisajismo y ofrecer un microclima dentro de estos espacios para hacer más amenas las áreas verdes de la ciudad', señaló.

Además, remarcó que dentro de las supervisiones realizadas en los diferentes sectores encontraron que en Bella Vista pudieron observar una abundancia de arbolado joven, y que la especie más común era la Palma Real, que se caracteriza por crecer hasta 40 metros de altura. 

En esta primera intervención, recuerda el director, se encontraron con la situación de que los propios moradores no querían que estas fueran removidas. ‘Las personas no comprenden la situación de peligro que estas generan cuando ellas deben dejar caer sus pencas, la simple acción pone en peligro al peatón y conductor que transita bajo esta palma diariamente', acotó.

 

Otra característica que registró es que en San Francisco existe una sobrepoblación vegetal del Ficus Benjamina. Las cantidades superan aquellas que existen en Calidonia y Bella Vista. La razón, afirma el director, es que a inicios de los ochenta surgió la moda de sembrarlos porque en ellos podía diseñarse figuras geométricas y daban un toque original. Pero con el paso del tiempo estos quedaron sin ninguna supervisión o mantenimiento.

Su equipo encargado también detectó que los Tulipanes Africanos —casi el 100% de los que existen— se encuentran en deterioro porque la mayoría está ubicada en áreas urbanas que no son aptas para su crecimiento.

Árboles frutales

En relación a los árboles frutales, identificaron que el principal malestar son los malos olores que producen al momento que sus frutos pasan a la etapa de descomposición.

El área de Ancón también presenta incidentes relacionados con el Corotú, ya que estos crecen rápido pero muy débiles.

Ante estas razones, Arcia apunta que fue necesario hacer una campaña educativa a la ciudadanía, para que pudiesen comprender que los árboles —sin importar su especie— necesitan de un espacio adecuado para que crezcan de manera natural y no lleguen a afectar a terceros. ‘Este es el propósito del libro. Mostrar qué tipo de árbol es el adecuado para sembrar en determinadas áreas', asevera.

Avances

Con el inventario finalizado, el municipio ha realizado una selección de especies que son las adecuadas para sembrar dentro de espacios públicos y no superan los ocho o diez metros.

De esta forma, la logística de mantenimiento se hará de manera más segura y controlada. ‘Ejemplo de ello es el arbolado que crece hoy en día en áreas como Vía Argentina, Vía España y Calle Uruguay. Cada especie fue elegida según el espacio. La sombra que generen durará todo el año y crearán vistocidad', puntualiza Arcia.

En relación a la Vía España existen 1,000 árboles nuevos. Su control es regulado de forma continua durante todo los días. Cada trabajador es conocedor de jardinería.

Luego del censo realizado se debatirá los procesos de crear planes de manejo y control. ‘Calidonia, Bella Vista y San Francisco ya cuentan con su manual, solo falta terminar Bethania', dice. Y agrega: ‘La idea es que las próximas administraciones empiecen a implementar los planes de arbolado público. De esta forma se le daría continuidad a lo iniciado en esta administración saliente'.

Fuente: La Estrella de Panamá

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