La manera de como los Estados en sus diferentes formas de gobierno intervienen en la economía es un indicador de cómo serán los resultados para cada uno de los sectores productivos.

Existen tres tipos de relaciones entre la Economía y la Política:

1. La Política controla totalmente a la Economía; aquí encontramos normalmente a las Dictaduras de izquierda o de derecha, a las Monarquías absolutas, y a las Pseudo-Democracias autocráticas, donde observamos se impone el modelo de desarrollo y el Estado tiende a monopolizar o controlar el aparato productivo. Si este criterio de Estado fracasa entonces la economía incluyendo a todos sus sectores (Turismo, Petróleo, Agricultura) también fracasa. Excepcionalmente en los Estados donde los criterios políticos son progresistas y enfocados hacia el éxito, la Economía controlada puede también ser exitosa.

2. La Economía controla a la Política; este es el caso de muchos países donde el poder de los sectores económicos determina el apoyo a los partidos políticos y sus presidentes o altos funcionarios de Estado, controlando de ese modo sus decisiones respecto a la Economía. Aquí el Turismo, como parte de la Economía, solo se desarrollará positivamente si es negocio.

3. La Política y la Economía interactúan sin condicionarse excepto por el marco jurídico general que se debe cumplir. En estos casos el Turismo también se desarrollará solo si es negocio, y aunque normalmente el Estado procura solo intervenir en los sectores normalmente reservados al servicio público, quizás al Gobierno, como parte del Estado, decida instrumentar políticas destinadas a incentivar el turismo social y juvenil con ciertos niveles de subsidio, la recreación popular y la promoción cultural, las cuales nada o poco interfieren con las actividades del negocio turístico. Sin embargo, en todos los casos de relacionamiento de la Política y la Economía, será absolutamente necesario que el Estado defina políticas respecto a la “Sostenibilidad” ambiental, económica y socio cultural, no porque se trate de una moda, sino porque es una necesidad de la humanidad preservar su ambiente, sus valores socio-culturales y sus fuentes de producción y trabajo.

Como consecuencia de lo anterior, también el Turismo debe ser orientado hacia estos criterios que hoy se integran en la expresión “Turismo Sostenible”.

En Venezuela tenemos doble tarea, primero replantear la relación entre la Política y la Economía, ya que la actual nos ha llevado a un caos total de esta última, pero además, hay que plantearse seriamente que si queremos entrar al grupo de países exitosos en turismo, tenemos que desarrollar esta actividad como “Turismo Sostenible”. 

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