El 31 de diciembre de 1898, comienza la historia de la Orquesta Mavare, fiel intérprete de una “incauta combinación entre la poesía y la línea melódica de estilo académico-popular”; tradición, gentilicio y orgullo de Barquisimeto, la capital musical de Venezuela.

La Orquesta Mavare, institución que le pertenece a todos los larenses, congrega en su seno cerca de 30 virtuosos.

La Mavare participaba en las retretas, que ahora sueñan con retomar las plazas como escenarios y alegría de familias.

La Orquesta Mavare, con el patrocinio de la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado UCLA, se dedica a cumplir con la investigación y promoción de obras o compositores desconocidos con valiosos aportes para la música larense, hacer realidad la grabación de una antología con temas típicos de la Pequeña Mavare, pero con el sonido actual, e indagar en la obra musical de Amábilis Cordero.

Y este 14 de enero de 2018, la Orquesta Mavare cumplió 103, de sus 120 años, llevándole serenatas a la Divina Pastora y ofrendando sus notas musicales en su peregrinar.

Por amor a la Virgen

Si algo distingue a la Orquesta Mavare, en sus 120 años de vida, es que están hechos de tradición. En la historia de la procesión de la Divina Pastora, la Mavare es fiel a la Virgen. De hecho, cumplieron 103 años llevándole serenatas y ofrendando sus notas musicales todos los 14 de enero. Recuerdan que otras generaciones de la Mavare interpretaban obras religiosas, además de larenses. En la época del cine mudo, la Mavare también hacía las amenizaciones. La agrupación se dedica a cumplir con dos metas: la investigación y promoción de obras o compositores desconocidos con valiosos aportes para la música larense.

La Divina Pastora es una advocación mariana de la Iglesia católica. Su imagen tiene su principal centro de culto en el Santuario de Santa Rosa, pueblo cercano a Barquisimeto. Cada 14 de enero se celebra una multitudinaria procesión mariana, considerada una de las más grandes a nivel mundial, donde la imagen sale de su templo y es llevada en hombros hasta la Catedral Metropolitana de Barquisimeto. Esta advocación se diferencia de otras celebraciones marianas multitudinarias del mundo, como la de Guadalupe en México, en que la imagen de la Virgen de Guadalupe no sale de su templo, es decir, se celebra una peregrinación de los fieles al encuentro con María. Según estudios realizados con respecto a la concentración como tal, estos arrojan como resultado que la procesión de La Divina Pastora de Barquisimeto es la tercera concentración Mariana más grande del mundo, la cual ha concentrado en los últimos años a más de tres millones de personas. Las dos primeras son la Virgen de Guadalupe (México) y la Virgen de Fátima (Portugal), respectivamente primera y segunda.

Según libros de historia, esta devoción proviene de Sevilla, España. El comienzo de la veneración por la Divina Pastora en Barquisimeto se remonta al año de 1736, fecha en que el párroco de Santa Rosa encargó al escultor Francisco Ruiz Gijón una estatua de la Inmaculada Concepción. No obstante, por extraña equivocación, en lugar de la Inmaculada, llegó al pueblo la imagen de la Divina Pastora. De inmediato el párroco quiso devolverla, pero por mucho que lo intentaron, no pudieron levantar el cajón donde habían colocado la imagen, esta se había vuelto muchísimo más pesada que cuando llegó a la iglesia.

A partir de este momento la población interpretó este raro acontecimiento como señal de que la Divina Pastora quería quedarse entre ellos. Posteriormente, durante los sucesos del terremoto de 1812, el templo donde se veneraba la Divina Pastora fue destruido, pero su imagen quedó milagrosamente intacta, hecho que reforzó la creencia de los fieles de Santa Rosa de que la Virgen quería quedarse siempre entre ellos para protegerlos.

Finalmente, a mediados del siglo XIX en el pueblo venezolano tuvo lugar un acontecimiento que contribuiría a la consolidación definitiva de la Divina Pastora como patrona del estado Lara.

En 1855, se desató una terrible epidemia de cólera. Muchas familias de Barquisimeto fueron diezmadas por el terrible mal, ante lo cual fueron completamente inútiles medicinas, lamentos y plegarias. Desesperados y como último remedio, los pobladores decidieron sacar en procesión por las calles de Barquisimeto la imagen de la Divina Pastora para implorar su misericordia, especialmente el sacerdotedo Macario Yepez, Párroco de la Iglesia la Concepción, afectado por la enfermedad pidió a la Divina Pastora ser el último que muriera de cólera, petición que fue concedida, ya que a partir de ese mismo día, cesó la epidemia de cólera. Es por esto que en recuerdo de ese hecho, todos los 14 de enero se traslada, en una procesión multitudinaria y fervorosa, en un recorrido de más de 7 kilómetros, desde su morada en Santa Rosa hasta la Catedral de Barquisimeto. Después visita las 52 parroquias de la ciudad, 3 Vicarías y 2 Iglesias Filiales; para emprender regreso a su santuario, una semana antes de semana santa.

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