Visitar Venezuela se ha convertido en una aventura turística complicada, no solo por los problemas de los servicios públicos, el suministro de alimentos y medicinas, la seguridad personal y el control de cambio, ahora hay que agregar nuevos temas harto preocupantes como el de conseguir el dinero en efectivo para poder pagar servicios que no aceptan tarjetas de débito o crédito, y para los cada día más numerosos casos de no lograr poder pagar con cheque, tarjeta de débito o de crédito, por causas tecnológicas (No hay punto, no hay Línea, no funciona la página web del banco, el punto no funciona porque no hay electricidad, o no reconoce la tarjeta de crédito o débito, o la clave secreta para ésta última)

Conseguir efectivo se ha vuelto complicado, el Banco Central de Venezuela no tiene suficiente papel moneda que dar a los bancos y estos han restringido los montos que pueden sacar los clientes a cifras irrisorias. Por ejemplo, conseguir un cajero automático que tenga plata, apenas nos permitirá retirar Bs. 5.000, 10.000 o 20.000 según sea el banco. Si queremos sacar nuestro propio dinero a través de un cheque cobrado por taquilla, máximo nos permitirán Bs. 20.000, si es que hay dinero. Al final, después de recorrer varios bancos quizás logremos meter en nuestra billetera unos 30.000 bs, los cuales se esfumarán rápidamente si requerimos tomar un taxi a casa o al hotel. Si alguien logra conseguir un billete de Bs. 100.000 su problema será que no se lo acepten por no tener vuelto que darle.

Asociado a lo anteriormente expuesto tenemos la hiperinflación, que hace que lo que hoy cuesta Bs 100.000 mañana puede costar Bs. 130.000 y la semana próxima Bs. 200.000; pero en medio de esta situación de volatilidad económica se puede llenar un tanque de gasolina de un auto grande con menos de Bs. 100, a tal extremo que una cisterna con 27.000 litros de gasolina apenas cuesta Bs. 25.000, cuando en el vecino país de Colombia la compran de contrabando procedente de Venezuela en US$ 20.000.

Un pasaje aéreo de ida y vuelta dentro de Venezuela, con tarifa regulada por el gobierno cuesta entre Bs 180.000 y Bs 300.000, pero los mismos boletos en el mercado negro cuestan entre Bs.500 mil y un millón. Un taxi entre Maiquetía y Caracas puede costar entre Bs. 700.000 y Bs. 1.200.000 dependiendo de la hora del servicio, es decir tres o cuatro veces más que los pasajes aéreos regulados, y alquilar un vehículo para viajar por el país puede costar varias veces más que el valor de los pasajes aéreos en el mercado negro. Cuando los lectores revisen este artículo es posible que se rían y digan que me he quedado corto.

Los visitantes extranjeros no pueden usar sus tarjetas de crédito internacionales porque no se las aceptan los sistemas bancarios, pero de aceptarlas, ¿A qué cambio serían las transacciones?, ¿A dólar Dicom?. Los venezolanos que tienen tarjetas nacionales ahora se dan cuenta que sus límites de crédito se han quedado cortos ya que sólo sentarse a comer en un restaurante puede costar Bs. 1 millón por persona y si es una familia de tres miembros ya probablemente no pase la tarjeta por escaso límite.

El comerciante está condenado a desaparecer por no poder reponer inventarios al no tener acceso a los dólares oficiales del llamado Dicom, y los prestadores de servicios de transporte terrestres, aéreos y marítimos, están a punto de paralizarse por falta de dólares para reposición de flota, conseguir repuestos para su flota usada, o tan simple como poder importar aceites de motor o hidráulicos para vehículos terrestres, aéreos o marítimos que hace tiempo están desaparecidos del mercado nacional.

En fin, hacer turismo en Venezuela se ha vuelto complicado para nacionales y extranjeros, ojalá pronto retorne la normalidad y la cordura en lo económico y mejore el tema de seguridad para que nuevamente empiece a fluir la actividad turística.

Willian J. Bracho

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