Recientemente escribí un artículo en esta misma columna acerca del turismo de observadores de aves y del congreso y exposición internacional celebrado a principios de año en España y de cómo fuimos durante muchos años un destino de interés para ese nicho turístico y de la importancia de diversificar nuestra oferta.

En ese mismo orden de ideas, en esta ocasión quiero referirme al recientemente celebrado X Congreso Mundial de Turismo de Nieve y Montaña, el cual tuvo lugar en Andorra el pasado mes de Marzo y contó con el auspicio de la Organización Mundial de Turismo. Evidentemente participaron muchos países europeos, pero también hubo ponencias de países como Paquistán, en cuyas fronteras nace la cordillera del Himalaya. Sorprendentemente no hubo presencia latinoamericana, a pesar de los excelentes centros de esquí que hay en Argentina y Chile.

Pero el turismo de montaña no es solo nieve y deportes de invierno, en él también tienen cabida el senderismo, el trekking, el montañismo, etc. y es aquí donde nuestro país se ha mantenido al margen de un nicho muy lucrativo y en el cual tenemos grandes oportunidades. Hemos insistido hasta el cansancio en ubicar a Margarita prácticamente como nuestro único activo turístico a nivel internacional, pretendiendo que compita con destinos establecidos y consolidados como lo son Aruba o la República Dominicana. Pero si somos honestos con nosotros mismos, por más que nos guste y queramos a nuestra isla, es mucho lo que le falta a nivel de servicio e infraestructura para competir de igual a igual con otros destinos del Caribe.

Si algo llama la atención a un amante del turismo de montaña del viejo continente, es el hecho que nuestras montañas comienzan donde terminan las suyas. El páramo de La Culata , desde donde inician las laderas de esa parte de la cordillera andina, se encuentra a unos 2500 msn aproximadamente, altura de varios de los principales picos del Pirineo. El encontrar vegetación a dichas alturas también les resulta interesante, ya que, en latitudes más cercanas a los polos, después de los 2800 msn solo se encuentra musgo y rocas.

Las diferentes cordilleras de nuestra geografía ofrecen diversas oportunidades a los amantes de las alturas. En la misma Caracas puede realizarse la travesía desde el puesto de guardaparques de Cachimbo, cerca de la Cota Mil, subir hasta el pico Oriental de la Silla de Caracas, luego el Pico Occidental, El Ávila para luego descender nuevamente a Caracas. Una caminata de unas 12 horas, con impresionantes vistas tanto de la ciudad como del Mar Caribe.

Puente del antiguo camino español de Puerto cabello a Valencia, Carabobo. Imagen: http://arqueologiavenezuela.blogspot.com

En la Cordillera de la Costa, puede hacerse el llamado “Camino de los españoles” desde Puerto Cabello hasta Valencia, cruzando el único puente de arco gótico que hay en el país y uno de los únicos dos que existe en el continente, dado que este estilo arquitectónico llegó muy tarde a España.

Si nos vamos a los Andes, las oportunidades son múltiples, desde el pie de monte andino en Barinas, hasta las elevadas cumbres hay infinidad de rutas y paseos atravesando diversos ecosistemas desde la selva nublada hasta el páramo de montaña adornado con lagunas y manantiales. El turismo de montaña es un nicho que pudiéramos y debiéramos desarrollar para diversificar nuestra oferta turística y consolidarnos como un multidestino turístico, con diversas actividades y opciones dentro de un mismo territorio.

Alberto Aristeguieta

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