No es secreto para nadie el enorme salto tecnológico que hemos experimentado en la última década. Tomemos como fecha de referencia el 29 de junio de 2007, esta no es una fecha al azar, esa fecha pudiera con el tiempo convertirse en una fecha histórica. Ese fue el día en el que Steve Jobs, uno de los más grandes creadores de todos los tiempos, lanzó al mercado el primer modelo de iPhone dando inicio a la era de los teléfonos inteligentes, los cuales, sin duda, han cambiado al mundo.

Muchos de quienes lean esta columna, con seguridad manejan buena parte de sus responsabilidades profesionales desde su teléfono móvil. Estos ya dejaron de ser simples teléfonos para convertirse en asistentes personales. Las distintas Apps existentes permiten diversidad de funciones, las cuales 11 años atrás, cuando “nacieron” los teléfonos inteligentes, hubiesen parecido cosas de película de ciencia ficción.

La influencia de estos avances tecnológicos ha permeado todos los ámbitos de nuestra cotidianeidad, al punto de no imaginarnos nuestra vida diaria sin los dispositivos inteligentes. En materia de turismo podemos reservar hoteles, vuelos y vehículos de alquiler desde nuestros teléfonos móviles. Los boarding pass se han convertido en códigos QR en nuestra pantalla, el cual se valida con lector laser antes de abordar el avión.

La revolución tecnológica llegó también hace unos años al equipaje, maletas “inteligentes” equipadas con una batería de litio y puertos USB que permiten la recarga de los “smartphones” de los usuarios. Una App establece la comunicación entre el dispositivo y el equipaje permitiéndonos abrirla o cerrarla pues cuentan con cerraduras electrónicas, una balanza electrónica interna evita el exceso de peso, incluso algunas de estas nuevas maletas cuentan con un motor para propulsarlas y que puedan seguir a su dueño por el aeropuerto.

Hay otra función de suma importancia en estas nuevas piezas de equipaje, la cual evita la peor pesadilla de todo viajero –la pérdida de su maleta-, pues incluyen un dispositivo GPS para rastrear su ubicación en caso de que extravío.

Las líneas aéreas invierten millones de dólares anuales para mejor sus sistemas y reducir el número de maletas perdidas. El año 2016 fue especialmente bueno, se redujo la pérdida de maletas un 12,25% con respecto al año anterior, o lo que es lo mismo un 70% menos que en el 2007. La tasa de maletas perdidas rondó las 5,73 por cada 1000 pasajeros, lo cual parece poco, apenas un 0,573% pero si consideramos que ese año viajaron 3.700 millones de pasajeros tendremos que el número de maletas extraviadas fue superior a los 21 millones de piezas.

Con tantas ventajas y ahorros para viajeros, líneas aéreas y aseguradoras, parecería obvio que el mercado estaría inundado con este tipo de maletas, sin embargo, su crecimiento se ha visto frenado por las mismas líneas aéreas, quienes aún no terminan de darle el visto bueno a las baterías de litio, que tantos problemas han ocasionado en la telefonía celular en años recientes. Incluso American Airlines las ha prohibido en todos sus vuelos. La explosión de una batería de litio en el compartimiento de equipaje de un avión tendría, casi con seguridad, consecuencias catastróficas.

Pero es solo cuestión de tiempo para que los fabricantes produzcan baterías seguras, sin riesgo de explosión. Cuando ello suceda, las maletas perdidas serán cosa del pasado.

Alberto Aristeguieta

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