Fue en La Haya, donde en 1925 se reunió el I Congreso Internacional de Asociaciones Oficiales de Tráfico Turístico, del que nació la Unión Internacional de Organismos Oficiales de Turismo que, en 1975, había de convertirse en la Organización Mundial del Turismo OMT.

La Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada el 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea General de las Naciones Unidas, establece en su artículo 24 que “toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas y pagadas”. El artículo 7 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, adoptado el 16 de diciembre de 1966 por la ONU, indica que los Estados se comprometen a facilitar a todos los individuos “el descanso, el disfrute del tiempo libre, la limitación razonable de las horas de trabajo, las vacaciones periódicas pagadas y la remuneración de los días festivos”; y el artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, dispone que “toda persona tendrá derecho a salir libremente de cualquier país, incluso del propio”.

La Conferencia Interparlamentaria sobre Turismo, organizada conjuntamente por la Unión Parlamentaria UIP (creada en 1889) y la Organización Mundial del Turismo OMT; consideraron, en abril de 1989, que conviene a todos los países facilitar viajes, visitas y estancias turísticas; al contribuir al desarrollo económico, social y cultural, favorecen el establecimiento de un clima de confianza y comprensión mutua entre la comunidad internacional, la intensificación de la cooperación entre países y la instauración de una paz duradera en el mundo. En ese empeño han de tenerse en cuenta problemas especiales que afectan a países en desarrollo en el ámbito del turismo.

A través de 83 años, inspirados en principios enunciados en declaraciones, documentos, códigos y cartas, en los que se pone de manifiesto la dimensión humana del Turismo, por ser instrumento capaz de mejorar la calidad de vida de los pueblos y factor esencial de paz y comprensión internacional, se definen responsabilidades estatales en el desarrollo turístico, especialmente las consistentes en imbuir de su importancia a la población mundial y en proteger y aprovechar recursos turísticos que forman parte del patrimonio de la humanidad, para contribuir a la instauración del orden económico internacional justo y equitativo. Por lo cual se insta a los parlamentos, gobiernos, autoridades públicas, organizaciones, asociaciones e instituciones públicas y privadas con actividades turísticas, a profesionales del turismo y a los turistas mismos, a que tengan presentes los principios enunciados y se inspiren constantemente en ellos.

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