La respiración es uno de los movimientos más automáticos que realizamos; aproximadamente 20.000 veces al día.

Cada movimiento respiratorio está formado por dos partes: la inspiración, que permite tomar el oxígeno del aire, y la expiración, mediante la cual expulsamos el dióxido de carbono proveniente de los pulmones. El oxígeno es componente vital para el metabolismo celular.

El stress y el ejercicio aumentan la producción de dióxido de carbono, lo cual conduce a aumentar la frecuencia respiratoria con el fin de eliminarlo y tomar mayor cantidad de oxígeno.

El contenido de oxígeno en el aire es mayor a nivel del mar; a mayor altura menor concentración de oxígeno en el aire, la presión a nivel del mar es aproximadamente el doble que la encontrada a 18.000 pies de altura. La presión a nivel del mar es de 760 mmhg siendo la presión OZ a nivel de los alveolos pulmonares de 100 mmhg, lo cual crea una presión a nivel de los tejidos de 30 mmhg y se lleva a cabo la respiración metabólica.

Aunque el porcentaje de oxígeno contenido en el aire a 18.000 pies de altura es igual que a nivel del mar (20% aproximadamente), la cantidad de aire contenido en nuestros pulmones contiene menos oxígeno, cae al aire a nivel del mar en la presión del oxígeno a nivel de los alveolos pulmonares y a nivel de los tejidos, provocando insuficiente oxigenación, esto conduce a una situación en el organismo conocida como hipoxia.

Podemos definir la hipoxia como aquella situación que conduce a un déficit a nivel de los tejidos.

La hipoxia relacionada con la disminución de la presión barométrica se denomina hipoxia hipobárica.

La hipoxia puede causar diferentes signos y síntomas como son: diarrea, visión borrosa, dolor de cabeza, náuseas, mareo, hormigueos, vómito, temblor, convulsiones, incoordinación muscular, pérdida de la consciencia, cianosis.

La hipoxia moderada se caracteriza por evolución insidiosa, presentándose cambios en la personalidad e incoordinación mental y muscular, los síntomas se hacen mayores en personas fumadoras o que padezcan de afecciones pulmonares.

El tratamiento es la administración de oxígeno, mediante los sistemas individuales o generales de la aeronave, generalmente de flujo continuo. En casos de despresurización de la cabina, el contenido de oxígeno a nivel de los pulmones disminuye hasta un 10% de su valor a nivel del mar; en estos casos las máscaras de oxígeno salen automáticamente.

Para personas que sufran enfermedades pulmonares, donde se encuentra comprometida la ventilación pulmonar, se les recomienda que al planificar viaje por avión, participen con debido tiempo a su agencia de viaje o a la línea aérea su situación particular, con el objeto de que el departamento médico de la aerolínea estudie el caso y tome medidas necesarias que provea el oxígeno necesario durante el vuelo. Vale la pena recordar que para cada persona que requiera oxígeno durante el vuelo, la aerolínea proveerá bombonas o expedidor de oxígeno para cada caso en particular.

Dr. Salomón Kube León

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