Si le preguntaras al viajero europeo o incluso norteamericano que destino le gustaría conocer, casi con seguridad Islandia estaría en la lista. Sin embargo, las últimas cifras de movimiento turístico indican que el destino empieza a perder fuerzas.

En 2018, 2, 3 millones de personas visitaron Islandia, un país con una población que no llega a los 350 mil habitantes. Ello representó un aumento de 5,5% con respecto al año anterior, pero estuvo muy por debajo de las estimaciones de la Oficina de Turismo Islandés. En los últimos años el turismo en Islandia había aumentado a razón de un 25% anual desde 2013, alcanzando un pico en 2016 con un 38%.

Entonces ¿por qué Islandia ya no es el destino frio más “caliente”? La verdad es que nadie lo sabe. Quizá se deba a un conjunto de razones. El destino es costoso y también lo es el alojamiento. La línea aérea de bajo costo WOW cesó operaciones de manera intempestiva.

Islandia sigue recibiendo interés y visitantes, pero otros destinos comienzan a emerger, quizá gracias a la globalización, a redes sociales como Instagram o Face Book etc.

Por ejemplo, el portal de reservas Hotels.com reportó un incremento del 52% en las búsquedas hoteleras en Groenlandia, pero solo del 17% en Islandia.

Aurora Boreal en Vestrahorn. (Getty Images/iStockphoto)

Islandia es costosa, y al parecer los turistas están buscando como hacer que su dinero rinda más. Las cifras muestran que el gasto turístico diario promedio ha disminuido. Los restaurantes y hoteles de Islandia están entre los más costosos de Europa, y sus precios se han duplicado en la última década. Ello ha traído como consecuencia que el grueso de los turistas ya no haga el recorrido de la isla, ni se aventuren hacia el interior como solían hacer, ahora se concentran en la costa sur, en Reykjavik (la capital) y sus alrededores. El precio promedio por habitación de hotel, que llegó a estar en 2017 en $550, ha bajado a $478 en 2018. Se ven los primeros síntomas de la recesión turística.

Otro factor que contribuyó al incremento del turismo en Islandia fue el papel que desempeñaron las líneas aéreas locales. WOW, la línea aérea de bajo costo con sede en Islandia, cesó operaciones abruptamente a finales de marzo de este año dejando “en el aire” a cientos de pasajeros con reservas y boletos comprados. Icelandair, American Airlines, Delta, United Airlines, Norwegian Air yAer Lingus ofrecieron boletos con descuento para los pasajeros afectados por el cierre de WOW. Pero, así como fue factor determinante en el incremento, ahora el cese de operaciones parece ser factor determinante en el decrecimiento.

La Organización Mundial de Turismo predice un crecimiento promedio del 4.2% anual para la próxima década, lo cual pudiera ser más sostenible que el “boom turístico” anterior.

Hace una década, Islandia sufrió un colapso económico y desde entonces ha luchado para recuperarse. El turismo jugó un papel clave en dicha recuperación, ayudó a aumentar el empleo, tuvo impacto en el sector de la construcción con el establecimiento de nuevos hoteles, por lo tanto, es más que comprensible la preocupación de las autoridades locales ante el “enfriamiento” del turismo y el impacto que ello pueda tener en la economía del país.

Alberto Aristeguieta

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