Los Testigos. Imagen: Wikipedia

El único problema que el Tercer Viaje de Cristóbal Colón representa para los historiales es el de la localización exacta de los lugares visitados o avistados por éste en su navegación dentro y fuera del Golfo de Paria hasta su llegada a La Española. Fray Bartolomé de Las Casas notó esa dificultad de localización de la toponimia colombina, cuando siguiendo el diario de a bordo escribió: “en este paso hace mención el Almirante de muchas puntas de tierra o islas o nombres que les había puesto, pero no parece cuando, y en otras cosas que hay en sus itinerarios, parece ser natural de otra lengua, porque no penetra del todo la significación de los vocablos de la lengua castellana, ni del modo de hablar dellas”.

Fernando Colón, hijo del Gran Almirante refiriéndose a los descubrimientos realizados por su padre en su tercer viaje, señala que Colón “… siguió su camino por seis islas que llamó las Guardias (hoy Los Frailes) y otras tres más al norte y llamó Los Testigos…”

Samuel Elliot Morison manifiesta que es muy posible que el Almirante haya visto Los Testigos el 14 de agosto, y es probable que El Romero fuera el islote solitario llamado ahora La Sola.

En cuanto a la formación geológica de estos islotes, Codazzi mantenía el criterio de que son “restos de tierra que fueron sumergidas: Hoy se mantiene el mismo concepto. Los Frailes, La Sola y Los Testigos han sido mencionados también en Cartas y Planos referidos en las “Anotaciones Históricas sobre La Blanquilla y Los Hermanos”.

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