El planeta tierra pide a gritos disminuir la contaminación de bosques, tierras, lagos, ríos y océanos; el hombre se ha encargado de desarrollar ideas maravillosas, pero muchas de ellas muy contaminantes. La utilización de hidrocarburos para producir combustibles, derivados químicos y materia prima para plásticos ha venido causando un impacto ambiental importante y sumamente visible, que afecta la capa de ozono, las especies animales, la producción de alimentos, los ciclos del agua, y muchas actividades humanas entre las cuales se encuentra el turismo. Lamentablemente las acciones de la mayoría de los Estados para contrarrestar esta situación son insuficientes o inexistentes, y sólo un mínimo porcentaje de las empresas privadas ha tomado conciencia e impulsado iniciativas para mejorar o mitigar la situación existente.


En medio de este triste panorama de mucha contaminación y un cambio climático desfavorable, la buena noticia es que la energía sostenible está comenzando a ser utilizada para propulsar vehículos de transporte terrestre y acuático, y de manera experimental en aeronaves, lo cual se convierte en un grano de arena en pro de la búsqueda de un ambiente más limpio. Empresas europeas y asiáticas han lanzado al mercado sus primeras versiones de Ferrys, Catamaranes y Yates propulsados por energía solar o por una combinación de esta con energía eléctrica y eólica, logrando de esta forma eliminar la contaminación por residuos de combustible (derrames y filtraciones) y gases (dióxido de carbono principalmente), y desarrollar velocidades suficientes para una operación de transporte o de recreación acuática. Los fabricantes de grandes buques de carga y de cruceros también están experimentando la propulsión de estos mediante energía solar y eólica (grandes velas para la navegación en alta mar), lo cual puede significar la eliminación de la dependencia de los combustibles tradicionales (fuel oil y diesel) en un escenario de 20-25 años.

Con la sustitución paulatina de los Ferrys tradicionales las aguas de los puertos podrán ser de nuevo limpias, sobre todo si se combate a fondo la otra vertiente de contaminación cual es la de los desechos sólidos que el hombre de una u otra forma echa al mar, lagos y ríos. Con la utilización de embarcaciones menores de transporte y/o recreacionales, propulsadas con energías limpias, tenemos esperanza de que en muchos lugares paradisíacos alrededor del mundo se reduzca sustancialmente el impacto ambiental actual.

Se requiere de un esfuerzo conjunto de autoridades y particulares para reducir los niveles de contaminación; no solo se deben sustituir los combustibles fósiles, sino también concientizar a la población desde temprana edad sobre la necesidad de preservar el ambiente en todos sus espacios. Es más, mientras no se eliminen los combustibles fósiles, se deben homologar internacionalmente las normas para la producción de combustibles limpios, me refiero a la gasolina sin plomo, la cuál todavía no existe en muchos países; el diesel o gasoil limpio, que es aquel que deja un mínimo de gases contaminantes, y por supuesto la utilización de gas licuado, metano o propano, que no generan gases residuales tan dañinos para el ambiente.

En Venezuela desde hace décadas producimos gasolina sin plomo, pero no el denominado diesel limpio que se requiere para la operación de motores de nueva generación utilizados en embarcaciones, vehículos terrestres y plantas eléctricas.

Willian J. Bracho, MSc.

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