Baltazar Cardenal Porras, Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida; Orlando Trujillo, su Asesor en Turismo Religioso.

Un llamado a gobernantes y responsables de las políticas económicas nacionales para favorecer el trabajo, particularmente entre los jóvenes en el sector del turismo. Trabajo que ponga en el centro a la dignidad de la persona, que se convierta en instrumento de promoción en el desarrollo integral de cada hombre y de todo el hombre; que coopere en el desarrollo de las comunidades, cada una de acuerdo con sus propias peculiaridades, y que favorezca la creación de relaciones de amistad y fraternidad entre las personas y los pueblos; como recomienda la Comisión Mundial sobre el Futuro del Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo OIT.

Es el Mensaje dela Prefectura del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral de la Santa Sede, con motivo del Día Mundial del Turismo, cuyo lema es: “Turismo y empleo: un futuro mejor para todos”.

Además de ser promovido por la Organización Mundial del Turismo OMT, queseñala “la elección de tratar el tema del turismo desde la perspectiva del trabajo, parece particularmente apropiada en vista del enraizamiento del estado crítico que caracteriza la dimensión laboral en la vida de muchas personas, en todas las latitudes”. Los deseados objetivos de paz, seguridad, promoción e inclusión social, no se pueden alcanzar si se descuida el esfuerzo conjunto para garantizar a todos un trabajo decente, equitativo y libre, construido en torno a la persona y a sus necesidades primarias de desarrollo humano integral.“El trabajo, que no es solo el empleo, sino la forma en que el hombre se realiza a sí mismo en la sociedad y en el mundo, es una parte esencial para determinar el desarrollo integral tanto de la persona como de la comunidad en que vive”

Sin trabajo no hay dignidad

El Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia indica que la persona es el criterio de la dignidad del trabajo.Cita la Encíclica Laborem exercens, “No hay duda que el trabajo humano tiene un valor ético, vinculado completa y directamente al hecho de que quien lo lleva a cabo es una persona”. San Juan Pablo II explicó que este sector “se ha de considerar como expresión particular de la vida social, con implicaciones económicas, financieras, culturales y consecuencias decisivas para personas y pueblos. Su relación directa con el desarrollo integral de la persona debería orientar su servicio, como el de las demás actividades humanas, a la edificación de la civilización en el sentido más auténtico y completo, es decir la edificación de la civilización del amor”.“Las posibilidades de desarrollo que ofrece el turismo son considerables,tanto en oportunidades de empleo como de promoción humana, social y cultural. Oportunidades especialmente abiertas a jóvenes, que fomentan su participación como protagonistas de su desarrollo; quizás a través de iniciativas empresariales, propio en países desfavorecidos”

Problemas en el sector del turismo

Actualmente, no son pocos los problemas relacionados con el trabajo en el sector turismo, caracterizado por su variada profesionalidad y tareas específicas. Muchos operan en condiciones de precariedad, a veces de ilegalidad,a menudo lejos de la familia,obligados a duro trabajo,con salarios injustos, alto riesgo de estrés y sometidos a una competitividad agresiva. Indignala explotación del trabajo en países pobres con alta vocación turística en virtud del rico patrimonio ambiental e histórico-cultural, donde rara vez son las poblaciones nativas las que se benefician del uso de los recursos locales. Inaceptables también las violencias contra su población, la ofensa de su identidad cultural y las actividades que causan la degradación y la explotación voraz del ambiente.

Crecimiento constante del turismo

Datos dela OMT muestran que de 11 puestos de trabajo en el mundo, al menos 1 es generado directa o indirectamente por el turismo, y registran crecimiento constante del fenómeno que involucra a millones de personas. Se habla de un ciclo expansivo,que supera expectativas optimistas, con enormes implicaciones sociales, económicas y culturales. En 1950 los turistas internacionales eran algo más de 25 millones, mientras que en la próxima década se estima que podrían alcanzar los dos mil millones de viajeros. “Frente a estos flujos, resulta alentadora la dimensión de encuentro que puede brindar el trabajo en el turismo. En muchos casos en el desempeño de sus tareas diarias los operadores del sector en todos los niveles, tienen la oportunidad de encontrarse con personas de diversos países y comenzar ese conocimiento, primer paso para el abandono de prejuicios y estereotipos y construir relaciones basadas en la amistad”.

“La actividad turística puede desempeñar un papel relevante en la lucha contra la pobreza, tanto desde el punto de vista económico, como social y cultural. Viajando se conocen lugares y situaciones diversas, y se cae en la cuenta de cuán grande es la brecha entre los países ricos y pobres. Además, se pueden valorar mejor los recursos y las actividades locales, favoreciendo la participación de los sectores más pobres de la población”San Juan Pablo II.

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