Canal de Nyhavn Copenhague

Recientemente vi en el muro de Facebook de un amigo una serie de fotos mientras realizaba un viaje por Dinamarca. Luego de comentar en alguna de las fotos y desearle que disfrutara de sus días por el país nórdico, me quedé pensativo en por qué habría escogido tal destino. Los destinos más frecuentes para nosotros, al viajar al viejo continente, suelen ser países más afines o cercanos, como lo pueden ser España, Italia o Portugal, seguido sin duda por Francia.

Los más aventureros puede que incluyan Alemania, Inglaterra o incluso Suiza o Austria, pero los países escandinavos no suelen estar en la mitad superior de nuestra lista de escogencias, quizá más bien hacia el final de ésta. Y no se trata solo de un asunto de distancia o conectividad aérea, también entra en juego el factor económico, pues nos es secreto para nadie el elevado nivel de vida de dichos países y los poco que rinden los dólares allá, en comparación con algunos otros países europeos.

Letrero que se coloca en las estaciones de refrigerio del Centro de Convenciones de Copenhaguen en el cual se lee:

Hospitalidad con responsabilidad.

Nuestros vasitos para el cafe son de papel reciclable

Los vasitos para el agua y la cubierteria son de maiz.

Todo es convertible en abono.

Pero ¿qué puede tener Dinamarca para atraer a los viajeros? Sin duda no es el paisaje, su monótona geografía, casi totalmente plana y a ras del nivel del mar no hacen que tenga un paisaje muy variado. No posee grandes ciudades con majestuosos monumentos como puedan tenerlos Roma, Paris o Londres. Entonces ¿Qué puede ofrecer de interés una ciudad como Copenhague? Me dispuse a averiguarlo, y esto es lo que encontré:

 

Poseen un alto nivel de vida, a la par de un alto nivel cultural. La ciudad más que limpia es pulcra, los grafitis nos prácticamente inexistentes. La gente es cordial y amable con el turista. Tiene un gran pasado histórico, pues durante mucho años fue Dinamarca el país dominante en la región, aun hoy en día territorios como Groenlandia o las Islas Feroes continúan bajo su administración. El mercado de congresos y eventos tiene en el Bella Center de Copenhague un extraordinario centro de convenciones que atrae no solo a mercados del norte de Europa, sino de toda la unión europea. El agua del grifo es 100% potable, por lo que es innecesario comprar agua mineral. De hecho, ellos muy orgullosamente envasan el agua del grifo en envases de cartón, como el usado para la leche, y lo etiquetan como “100% Tap Water” (100% agua del grifo) . Tienen un alto sentido del conservacionismo, medio ambiente, reciclaje, etc. por lo que los utensilios desechables empleados comúnmente (platos, vasos, cubiertos, etc.) son de material reciclado o de material biodegradable a base de celulosa de maíz, por lo que un tenedor desechable lejos de convertirse en un agente contaminante pasa a convertirse en un elemento fertilizante o utilizable en la fabricación de abono.

Copenhage puede con no tenga los grandes monumentos de otras capitales europeas, pero en su conjunto es una ciudad agradable, fácil de caminar y conocer, con pintorescos lugares, como el puerto viejo o la famosa estatua de la sirenita (no en la versión de Disney) . En resumen es un lugar interesante de conocer y que nos permite ver destinos menos transitados en Europa y con una filosofía de vida muy distinta a lo que estamos acostumbrados a ver. Creo que su lugar en nuestra lista de preferencias, bien merece varios puestos de ascenso.

Alberto Aristeguieta

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