Francisco Rodríguez prevé que la aplicación del Convenio Cambiario N° 36 estimulará las inversiones en Margarita, pero se deben evitar distorsiones como la sobrefacturación, contrabando de extracción y reventa. / Foto: DEXCY GUÉDEZ

El economista Francisco Rodríguez percibe como positiva la puesta en vigencia de ese mecanismo. Considera que hay que flexibilizar más el sistema cambiario y que, sin el control monetario, la contracción económica habría sido mucho menor.

Dexcy Guédez

El economista jefe de la firma Torino Capital, Francisco Rodríguez, considera un buen paso la decisión de implementar el Convenio Cambiario N° 36 en Margarita y en el resto de los estados con vocación turística, para que puedan cobrar los servicios en dólares.

De visita en Margarita, Rodríguez refirió que ese paso va en la dirección correcta porque estimularía nuevas inversiones en la Isla, sobre todo en el área hotelera, pues el cobro de sus servicios en divisas les proporcionaría posibilidades de crecimiento.

Sin embargo, el especialista consideró que hace falta mucha más flexibilización a nivel del sistema cambiario que, a su modo de ver, está fuertemente distorsionado y genera diferenciales muy graves entre el tipo de cambio paralelo y los tipos de cambio oficiales.

Apunta que eso se convierte simplemente en un mecanismo a través del cual se puede acumular y generar rentas que conducen a que exista mayor incentivo a la sobrefacturación, al contrabando de extracción y a la reventa de productos en los mercados no regulados.

Igualmente considera que ese es un esquema que ha generado una mayor profundización en la caída de la economía.

Rodríguez manifestó su convicción de que sin control cambiario, la contracción de la economía venezolana el año pasado habría sido de un 8%, pero por efectos del control cambiario, alcanzó un 17%.

Explicó que el control cambiario impide que los recursos sean asignados a las áreas más necesitadas, así como que se genere una producción local para sustituir las importaciones, especialmente cuando está acompañada por un control de precios tan estricto.

Recuperación será leve

Rodríguez prevé que la economía venezolana pudiera estabilizarse el próximo año, a una baja tasa de crecimiento de producción, e indicó que el principal activador de esa recuperación es la estabilización en las importaciones.

En ese sentido, el especialista estimó que este año esa actividad económica se restablecerá ligeramente, debido a que los precios un poco más altos del petróleo contribuirán a aliviar la restricción externa.

Sin embargo, aclaró que el escenario inicial dista mucha de poder concretar una gran recuperación y dejó claro que tan solo espera que la economía crezca 1,9% este año, es decir, apenas por encima de la tasa de crecimiento de la población.

Adelantó que el Producto Interno Bruto (PIB) real per cápita se mantendrá en 22% por debajo del pico de 2012 y 12% por debajo del nivel alcanzado en 1998, y prevé que el gasto gubernamental se mantendrá a niveles similares a los alcanzados en 2016, que están muy por debajo de los que prevalecieron en 2015.

Combinado con los efectos fiscales de mayor flexibilidad para aumentar los precios y una que otra reforma fiscal, espera que el déficit baje a 4,3% del PIB el año próximo. “La necesidad de reducir la monetización debería retardar el incremento de la liquidez y conducir a que la inflación disminuya paulatinamente”, apuntó el especialista.

Asimismo consideró que la estabilización de los precios será gradual y que, por lo tanto, prevén que la inflación alcance 267% este año, por debajo del cálculo de 353% de 2016.

Ajuste dramático

Rodríguez destacó que de un análisis reciente a la economía venezolana observó que la misma en los últimos cuatro años ha pasado por un dramático ajuste externo, en el que las importaciones de bienes y servicios se han desplomado en 65% desde 2012, pasando de 85.000 millones a 30.000 millones de dólares.

Anticipó que las causas cercanas de ese declive serán los términos masivos del shock comercial reportado en los últimos cuatro años, lapso en el que los precios del petróleo bajaron de 103 dólares en 2012 a 36 dólares en 2016, mientras que la merma en la producción de petróleo cayó de 2,8 a 2,3 millones de barriles diarios en el mismo lapso.

Caída proporcional

Descenso: El economista cree que, en términos de magnitud, el descenso en las importaciones es directamente proporcional al de las exportaciones, lo que se evidencia en el hecho de que el país muestre un déficit moderado en cuenta corriente de aproximadamente 6.000 millones de dólares.

Desconfianza: Igualmente, Rodríguez explicó que el país no tiene acceso a los mercados internacionales, no porque Venezuela esté muy endeudada, sino porque los inversionistas extranjeros desconfían de su actual política económica.

Sugerencia: Sugirió la presentación de un plan económico viable ante los mercados, como una posible solución para recuperar el acceso al financiamiento y renegociar la deuda, con lo cual se descartaría la suspensión de pagos como una alternativa para aliviar la presión sobre el flujo de caja del país.

Fuente: El Sol de Margarita

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