Viajar: Un camino de transformación y aprendizaje

¿A quién no le gusta viajar? Es que la vida es un viaje. Viajar es desafiar la comodidad, pero es también darse cuenta de que todo cuanto existe está en movimiento. Nos guste o no, somos pasajeros en la nave de la vida.


Cosme G. Rojas Díaz, escritor por vocación y profesional de Tecnología de la Información; escribe porque lee, lee la vida y quiere contar lo que ve. En esta ocasión, reflexiona sobre la naturaleza del viaje en la vida, presentando tres formas de exploración: viajar físicamente a nuevos lugares, sumergirse en la lectura y emprender un viaje transformacional interior. Cada viaje ofrece oportunidades únicas de aprendizaje y crecimiento, enfatizando la importancia de apreciar el trayecto más que el destino final.

Nuestra aventura de transformación, cambio y muerte se inicia en la concepción. Continúa en nuestras andanzas. Termina con el último aliento. De manera que, viajar no es una opción: es una consecuencia de la existencia. Sin embargo, en cada viaje hay infinitas posibilidades para explorar. De cada uno depende la intensidad con la que se experimente este desafío. También depende la postura que elijamos. Podemos ser un pasajero perezoso o uno diligente.

Durante una travesía marítima, aunque se comparta la misma nave, no todos apreciarán las mismas sensaciones. Rojas Díaz indica que los viajes pueden ser anhelados, placenteros, desagradables, terribles, audaces y en ocasiones inevitables. Cada marcha cubre tres fases, las cuales se deben asimilar: embarque, travesía y arribo. Deténgase a contemplar cada etapa. Lea cuidadosamente cada fase. De lo contrario, se estará perdiendo de la sustancia de la senda. No se trata de llegar rápido. Lo importante es tener la sabiduría de aprovechar el camino.

Existen diversas maneras, rutas y destinos para los desplazamientos. En este desarrollo, Cosme Rojas refiere tres formas de moverse:

El viaje físico

Es la manera más común y consiste, literalmente, en trasladarse por diversos lugares, para conocer diversidades culturales y geográficas. El moverse a través del mundo es una forma muy eficaz de ampliar los horizontes de la mente y del espíritu. La diversidad es sinónimo de riqueza y esta potencia la sabiduría.

“El que mucho viaja, mucho sabe,

y el que tiene mucha experiencia discurre sabiamente.

El que no ha pasado pruebas, sabe poco;

pero el que ha viajado, se hace muy listo.

En mis viajes he visto muchas cosas,

y sé más de lo que cuento”.

Eclesiástico 34: 9-11

Viajar leyendo la vida

La segunda es sumergiéndose en las páginas de la literatura. El que lee pone su mente y su imaginación en movimiento. Al leer se crean experiencias tan útiles como las reales. Las letras se convierten en metáforas que describen formas para adentrarse en mundos desconocidos, aventuras y nuevas ideas. La lectura desarrolla las habilidades para adquirir conocimientos. Leer permite desarrollar la imaginación, ejercitar el cerebro, explorar las emociones y enriquecer el espíritu.

“Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida”.

-Mario Vargas Llosa.

El viaje transformacional hacia el centro del ser

El viaje transformacional del ser es el que me parece el más retador de todos. Por cierto, las formas de viajar se pueden combinar, para obtener máximo provecho. Se puede leer un buen libro mientras se está en un vuelo. También es posible hacerlo en un tren o en una cálida playa.

Navegar por los laberintos de nuestro mundo interior es sumamente enriquecedor. Es una de las maneras más intensas. Además, es trascendente en el camino de la vida.

El descubrimiento de uno mismo es algo sorprendente y de inagotables posibilidades. Además, requiere determinación, valentía, humildad y sus recompensas son sanadoras. Aprovecho para recomendar mi más reciente libro “Relatos y sensaciones” el cual se enfoca en este tipo de experiencias de viaje.

“Estamos tan ocupados en hacer cosas para lograr fines con valores externos.

Olvidamos que el valor interior es lo único que importa. El éxtasis que se asocia con la vida es lo único que importa”.

Joseph Campbell.

Recomiendo leer el libro “Viaje del héroe” de este autor

Cosme Rojas pone el énfasis en los viajes que decidimos tomar. Esos navíos pasan por variados puertos. Se puede subir o bajar. Nadie sospecha la suerte detrás de cada encrucijada.

En conclusión, todo viaje tiene un destino y se sigue intentando disfrutar de la trayectoria completa. Luego de necios traspiés, se llega a la conclusión de que la vida no está en alcanzar una meta. El cambio, se trata de sacar ventajas del recorrido y trazar nuevas rutas.

No sabemos de cuánto tiempo disponemos. Sin embargo, sí que está a nuestro alcance dejar de aplazar las tareas sencillas y las trascendentes.

@cosmerojas3

Volver al boletín