La situación actual de los aeropuertos en Perú es crítica, y esta crisis se está convirtiendo en uno de los principales obstáculos para la recuperación del turismo en el país. Al menos diez terminales aéreos operan en lo que se podría describir como «piloto automático», generando preocupaciones no solo en los viajeros, sino también en la industria del turismo, que aún no se ha recuperado completamente de los efectos devastadores de la pandemia.
En el sur del país, los aeropuertos de Juliaca y Arequipa se encuentran en estado de alerta. La incapacidad de estos aeropuertos para operar eficientemente está afectando la llegada de turistas extranjeros. Se estima que Perú ha perdido más de un millón de visitantes internacionales desde el inicio de la pandemia, una cifra alarmante en comparación con Colombia, que ha duplicado su afluencia turística, alcanzando los 6.7 millones de visitantes en 2024.
Una de las áreas más afectadas por esta crisis es el Aeropuerto Jorge Chávez en Callao, cuya reciente renovación ha generado aún más complicaciones. Los pasajeros ahora deben utilizar un nuevo acceso para tomar sus vuelos, ya que no hay un pase peatonal adecuado, lo que contribuye a la frustración y al caos en el tráfico, especialmente tras el cierre de la Avenida Morales Duárez, que ha dejado a muchos conductores varados durante horas.
Los datos recientes revelan que el turismo receptivo en Perú cerró 2024 con solo 3.2 millones de turistas, muy por debajo de los 4.3 millones que se registraron antes de que la pandemia golpeara la industria. Este escaso avance es motivo de preocupación, y los expertos advierten que, a pesar de las proyecciones optimistas, superar las cifras de 2019 en el corto plazo parece poco probable. La falta de confianza e incertidumbre en el país son factores que juegan un papel crucial en la percepción de seguridad para los viajeros.
Carlos Loayza, gerente general de la Cámara Nacional de Turismo (Canatur), señala que la inestabilidad política y social en Perú está afectando de manera directa la llegada de turistas. “Nos dicen desde afuera que Perú tiene cosas realmente ricas, pero si hay inestabilidad, eso complica la percepción de seguridad”, declaró. Esto se traduce en una disminución tangible de la confianza de los viajeros, quienes buscan destinos seguros y confiables.
Uno de los problemas más críticos que enfrenta el turismo en Perú es la infraestructura aeroportuaria. La situación del Aeropuerto Jorge Chávez, cuya nueva terminal está programada para inaugurarse en marzo de 2025, ha mantenido a la población y a las aerolíneas en un estado de incertidumbre. Las demoras en la apertura han impactado negativamente la confianza de los turistas, y lo que es más preocupante, podría llevar a la pérdida de oportunidades para atraer nuevas aerolíneas al país.
En el sur del Perú, la situación es aún más alarmante. El aeropuerto de Juliaca enfrenta un posible cierre en abril debido a la condición inoperable de su pista de aterrizaje. Este cierre no solo aislaría a Puno, sino que también afectaría gravemente al circuito turístico del sur, que incluye atractivos como el lago Titicaca. Arequipa, por su parte, también necesita urgentemente inversiones para expandir su capacidad, ya que actualmente está desbordado de vuelos y requiere una inyección de 30 millones de dólares para solucionar los problemas de infraestructura.
La falta de conectividad es un tema recurrente en la conversación sobre el futuro del turismo en Perú. Mientras que países como Colombia han logrado diversificar su infraestructura aeroportuaria y ahora reciben vuelos en múltiples aeropuertos regionales, Perú se queda atrás. Los aeropuertos peruanos, aunque llevan el título de «internacionales», carecen de la frecuencia y del flujo de pasajeros necesarios para competir en el escenario global.
El futuro del turismo en Perú depende en gran medida de la mejora de su infraestructura aeroportuaria. La falta de vuelos directos hacia regiones clave limita el acceso de turistas internacionales, y la modernización de las pistas y la expansión de la capacidad de los terminales son imperativas. Sin embargo, los expertos advierten que las soluciones a largo plazo son necesarias y que los esfuerzos actuales, como el roadshow promovido por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, no brindarán resultados inmediatos.
En conclusión, la crisis de los aeropuertos en Perú está poniendo en jaque al turismo, y se requiere una acción urgente y concertada para mejorar la infraestructura y restaurar la confianza de los viajeros. Sin una estrategia clara y efectiva, el país corre el riesgo de perder aún más terreno frente a sus competidores en la región, lo que podría tener repercusiones devastadoras para su economía y su imagen internacional.