Pasajeros esperan en el aeropuerto de Gatwick tras ser reabierto, en Sussex, Reino Unido. (EFE)

Hasta cinco millones de vuelos pueden ser cancelados si el Reino Unido abandona el próximo 29 de marzo el bloque sin acuerdo, según advierte la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA). Westminster sigue sumido en la peor crisis institucional de la historia del país. Los parlamentarios no consiguen acordar una estrategia y aunque la mayoría de ellos se opone a un divorcio caótico, la 'premier' Theresa May no se mueve, a día de hoy, de sus líneas rojas y se niega a solicitar una extensión del artículo 50.

El Reino Unido es el principal país de la UE en número de pasajeros. Es la puerta por la que, hasta ahora, pasan las rutas que conectan Norteámerica con el bloque. El aeropuerto londinense de Heathrow es uno de los principales 'hub' europeos. Por lo que, si finalmente hay una salida sin convenio, el tráfico aéreo puede vivir un caos sin precedentes.

La Comisión Europea propuso el pasado mes de diciembre que, incluso en el peor escenario, a partir del 30 de marzo, se sigan permitiendo vuelos directos entre la UE y el Reino Unido por un período de 12 meses. En cualquier caso, la propuesta aún debe ser aprobada por los Veintisiete y el Parlamento Europeo, y entre los planes de contingencia hay medidas más drásticas. Las aerolíneas británicas podrían perder el derecho a operar vuelos dentro del bloque y también realizar rutas desde Estados Unidos a la UE y luego a otro destino. En otras palabras, el trayecto Londres-Madrid-Buenos

Por otra parte, aunque las aerolíneas británicas podrían continuar operando en las rutas actuales, no les estaría permitido abrir otras nuevas. Y tampoco podrían agregar más vuelos a rutas existentes. Si actualmente hay dos vuelos diarios a Riga desde Londres Gatwick, no se podría agregar un tercero.

En definitiva, el número de vuelos se limitaría a los niveles de 2018. Y esto, afecta directamente a los estados miembros, incluido España. Las aerolíneas británicas operaron alrededor de 80.000 vuelos a nuestro país el pasado verano. Si finalmente se aprueba el “cap”, los típicos anuncios como el de Jet2 con “más vuelos a Islas Canarias…” dejarán de existir.

Alexandre de Juniac, director general de IATA, asegura que para 2019, “estaba previsto un incremento del 6,1% en la capacidad de pasajeros en Europa”, por lo que está claro que “el impacto sería muy importante”.

Algunos estados miembros están presionando para que las medidas sean más suaves o garantizar, al menos, la cooperación en cuestiones de seguridad. Según ha podido saber este diario, en el sector aeronáutico, se da “prácticamente por hecho” que el Reino Unido seguirá siendo parte de la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) -donde se puede pertenecer aunque no seas miembro de la UE- y Eurocontrol -como se conoce a la Organización Europea para la Seguridad de la Navegación Aérea-. Pero a día de hoy, no hay aún nada cerrado.

Los embajadores de los Veintisiete ante la UE, que se reunieron el pasado miércoles y viernes, seguirán discutiendo estas cuestiones esta semana. En cualquier caso, la Comisión Europea ya ha avanzado que se opone a ampliar el alcance de la legislación, asegurando que eso daría al Reino Unido algunos de los beneficios de ser miembro del mercado único. Asimismo, pide a los estados miembros no participar en acuerdos bilaterales con el Reino Unido, una posibilidad que algunos países han sugerido, ya que gran parte de la responsabilidad de estos temas recae en los gobiernos nacionales.

“Que los niveles de vuelo actuales estén protegidos, incluso con un Brexit difícil, es una garantía importante. Pero cuando faltan dos meses para que el Reino Unido abandone la UE, las aerolíneas aún no saben exactamente qué tipo de Brexit deberían estar planeando ”, señala Juniac. Por su parte, Rory Boland, editor de “Which? Viajes”, asegura que la “falta de advertencias para los pasajeros es alarmante”. La revista examinó las web de varias de las principales compañías aéreas del Reino Unido y, la gran mayoría, no advierte sobre el posible impacto que pueden sufrir las reservas si se produce un Brexit sin pacto.

WizzAir sería la única que está haciendo los deberes pidiendo a sus clientes británicos que verifiquen si sus pasaportes seguirán siendo válidos para viajes europeos después del 29 de marzo.

Por su parte, el Gobierno británico ha lanzado un servicio de “verificación de un pasaporte”, que ayuda a los viajeros a comprobar si todo está en orden. En caso de que no haya acuerdo de salida, los titulares de pasaportes del Reino Unido necesitarán un mínimo de seis meses en sus documentos de viaje. El ministro de Transporte, Chris Grayling, quiere calmar los ánimos y señala: “Ya sea por negocios o por placer, los viajeros pueden seguir reservando sus billetes con confianza”.

En cuestión de visas, la Comisión Europa ha decidido otorgar a los ciudadanos británicos la posibilidad de estar en el bloque hasta 90 días durante un período de 180 días. En definitiva, podrán disfrutar de vacaciones en el Continente, aunque deberán solicitar visas si tienen intención de quedarse más de tres meses. Por su parte, los comunitarios que quieran viajar por periodos cortos al Reino Unido gozarán de los mismos beneficios aunque, el proyecto de la nueva ley de Inmigración, propone exigir los mismos requisitos para ir a trabajar que ahora se piden a los extracomunitarios.

Por otra parte, existe la polémica con las licencias. El Gobierno español ha pedido una prórroga a Bruselas para buscar una salida al conflicto de Iberia. Fomento debe demostrar a la Comisión Europea que la aerolínea está controlada mayoritariamente por capital extracomunitario para que, en caso de un Brexit sin convenio, pueda realizar vuelos dentro del bloque.

No es la única que se está topando con problemas. EasyJet está en conversaciones con sus inversionistas en toda Europa para aumentar la acciones europeas por encima del 50% antes del 29 de marzo. Fundado por el británico-chipriota Stelios Haji-Ioannou, él y su familia mantienen actualmente una participación del 33%. Por su parte, la aerolínea económica Wizz (WIZZ.L) -que tiene su sede en Budapest, pero cotiza en Londres- podría eliminar los derechos de voto de los accionistas que no son comunitarios y evitar la venta de acciones a ciudadanos de fuera de la UE por un período de tiempo, si no se llega a un acuerdo.

Fuente: elConfidencial

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